¿Cómo nace un maestro mascarero?

Mi camino en el arte comenzó de niño, a la orilla del río. Mientras acompañaba a mi madre a lavar la ropa, encontraba pequeñas piedras de colores; algunas eran tan suaves como el yeso. Con las piedras grandes tallaba las pequeñas, dando vida a mis primeras figuras: corazones, perritos o rostros que imaginaba en el momento.

Vengo de una estirpe de creadores. La familia Reyes es una familia de artistas: mi madre no solo lavaba, también esculpía muñecas para mis hermanas y trompos para mis hermanos. Mi padre, un hombre de campo, volcaba su inteligencia en el arte de la madera, tallando con maestría yugos, manceras y arados; él también llevaba el baile en la sangre, pues en su juventud fue danzante de "Negro". Incluso mis tíos bailaban, mientras mi madre, frente a su máquina de coser, confeccionaba los trajes que daban vida a la fiesta.

Mi tío Raquel fue otra gran influencia; él poseía una habilidad nata para transformar la piedra en arte sin que nadie se lo enseñara. Crecí en ese ambiente, donde la necesidad y la creatividad se abrazaban. Con el tiempo, mi mirada se agudizó: aprendí a encontrar figuras abstractas en los abultamientos de la "yerba azul" y en las ramas de los arbustos. Hoy, sigo conservando esa costumbre de hallar historias escondidas en los troncos, un legado familiar que define quién soy y el arte que comparto con el mundo.

Un poco de mi historia...

Con el tiempo, mientras crecía en el campo, encontré algo que capturó mi mirada, una raíz de capulín. Mi padre araba la tierra y nosotros sembrábamos el maíz; ahí, en medio del terreno, la raíz permaneció años. Nadie la recogía para leña porque nos sobraba madera, y así, esquivando el fuego, se quedó esperando.

Un día sentí que la raíz me llamaba. Me la llevé a casa y le advertí a mi madre: 'Esta no la toquen, que algo voy a hacer con ella'. Pasaron dos años más hasta que, finalmente, la madera me reveló su forma. De ella nació 'El Paraíso': una pieza que representa a Adán y Eva siendo devorados por una serpiente con pies y manos. Esa obra se expuso en la Ciudad de México y en muchos otros lugares con gran éxito.

Desde entonces, mi vida consiste en encontrar madera y darle vida. Tengo una regla: jamás corto un árbol para mis obras; uso lo que la naturaleza me ofrece. Siento que la madera me sigue, o quizás es mi instinto el que la encuentra para transformarla

El llamado de la raíz

"El paraíso"

Algunas de mis obras

Máscaras talladas a mano para danzas tradicionales.

Máscara tallada en tronco de moral
Máscara tallada en madera de pirul
Máscara Sirena
Máscara "Pilato"

Elaborada para la danza de Santiagos de Alpatlahuac, Veracruz, MX.